jueves, 3 de diciembre de 2015

Esta noche es muy fría, el invierno comienza y la soledad me abraza, prefiero el frío abrigo de una muerte al de tu ausencia.

Hoy, igual que siempre mis sentimientos no cambian, te amo como desde el primer beso, te extraño como desde la primera noche que siendo tuya pasé separada de tí,
extraño esos besos furtivos de cada vez que te veía, uno a uno formaban el tiempo y tejían mi vida
extraño esos roses de cuando nuestras caras se querían
extraño tu calor
tus grandes manos
tus pequeños labios
tus largas piernas y tu cadera chueca
tu diente roto y tus granos
tu cabello decolorado y largo
tu piel morena
tus orejas
tu grueso cuello
extraño acostarme sobre tu espalda
mi regazo extraña tu cabeza
extraño ser el mundo de alguien, ser un mundo con alguien y que nada, nada importe
extraño llorar y que mis lagrimas sean detenidas, y mis pucheros borrados por una tonta sonrisa
extraño poder decir cosas bellas, poder sentir cosas bellas, extraño dormir por las noches y levantarme con una sonrisa y esperanza de un mejor día, eso es lo que tu traías a mi vida.

Extraño no tener miedo, extraño mucho poder amarte sin medida, hablar contigo por la madrugada en vídeo-llamada, sentir celos de tu amiga, sentir coraje por tu ex-novia, sentir orgullo de ti en física, sentir contigo a mi lado.
No quiero tu ausencia, y sabiendo que es inminente quiero ver el vacío, odio cuando la gente intenta llenarlo y más lo odio porque yo no podré hacerlo, ni quiero siquiera intentarlo.
Odio haber pertenecido a algo, al amor y haber sido desechada
Odio no ser entendida
Odio estar viva y saber que no es momento de morir.

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